Como el cilantro, bueno es el cambio, pero no tanto
Discúlpenos por no darles la bienvenida a este sitio de cambio. No es aversión, es que en zona de cambio todo pasa, nada llega. Pero igual quédese por allí y verá todo lo que saldrá de esta caja de Pandora, en que han convertido a Venezuela. Ya advertido, poco nos sorprenderán los cambios que, con frecuencia inusitada, vivimos los venezolanos.
Al final, decidimos llamar a este blog “Casa de Cambio”; pero antes pensamos varios nombres, uno de ellos Caja de Cambio porque nos lucía que los engranajes que dan continuidad al rodamiento ya tiene rato que se van trabando. Pero no se detendrá, sino que todo volará por los aires.
Aunque compartimos con Heráclito que “todo cambia que nada es”; creemos que bien nos vendría que se ralentizaran un poco; porque como dijo otro filósofo “bueno es cilantro pero no tanto”. Para ir aterrizando, abstracciones fuera, en este país no extraña que lo que ayer era un próspera industria al día siguiente cambie en un local vacío ocupado por una comuna de buhoneros; que una familia clase media profesional termine caminando por unas carreteras extrañas, huyendo de la miseria o que una ciudad que ayer fue señera del modernismo hoy luzca como bombardeada sin haber sido escenario de una guerra. En el campo del simbolismo tenemos un cono monetario que muta constantemente. Le podan los ceros y estos vuelven a crecer en un cambio imparable. El Estado y sus instituciones se van diluyendo como en un espejismo. Otros dicen que hace rato que no existen. En fin, creo que habrá caña de sobra que moler.
Esta caja de Pandora, la abriremos semanalmente un trío de amigos, quienes coincidimos en la gloriosa UuuuCV, allá a mediados de los 90. Aunque éramos de facultades y escuelas diferentes, el comedor universitario unió nuestros destinos por algún tiempo. Todavía había comedor estudiantil en la UCV, pero como saben también cambió y el comedor no funcionó más por culpa de los corruptos chavistas. En aquellos días el hombre que trajo la caja de Pandora estaba por llegar al poder. Y miramos con simpatía, ese cambio que se anunciaba.
En los primeros años del 2000, egresamos y nos perdimos el rastro. Pero gracias a las redes sociales no hemos reencontrado y vía whatsapp nos mantenemos conectados y luego de hablar e intercambiar opiniones sobre esta transformación de la sociedad venezolana en su totalidad, decidimos bloguear sobre esta situación. No solo hablaremos de nuestros cambios, también lo haremos de los del vecino y de los trueques que también vinieron en esa caja que trajo Pandora.
Finalmente, creemos que negarse a cambiar es, a veces, la única forma de mantenerse firme. Emily Dickinson decía esto mismo pero poéticamente: “¿Cambiar? Cuando lo hagan las colinas”.
Cuidando que no se muevan las colinas estaremos este trío que ya les asomé:
Luis Ángel Rincón, egresado en economía, quien sigue en el país para estar cerca de su mamá; Ricardo Castillo, comunicador social. Este si se fue del país pero viene con frecuencia desde Panamá, donde reside. Ricardo es el principal impulsor de este blog. Y, Pedro Camacho, sociólogo, administrador del whatssap. Vive en el país, en la casa de sus padres aunque ya tiene familia propia.

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